La Riqueza de los Islotes en Rapa Nui

Martes 12 de Enero 2016

Enclavada en la mitad del océano Pacifico a 3700 kilómetros del continente, Isla de Pascua es quizá uno de los lugares más deseados de visitar y que despierta la atención de muchas personas por su patrimonio cultural, sus grandes estatuas y los vestigios de una civilización que lucha constantemente por mantenerse vigente. Sin embargo, la isla es también un espacio natural, en donde convergen los accidentes geográficos propios de la formación volcánica del territorio, junto a las especies que han hecho de este reducido lugar su casa.

La Isla de Pascua está formada de material volcánico, cuya base está a 3000 metros de profundidad en el mar y es parte de una cadena volcánica submarina, junto a las islas Sala y Gómez, San Félix y San Ambrosio.

Muy cerca de Rapa Nui emergen 3 islotes formados también por material volcánico, que en lengua Rapa Nui son conocidos como Motu Nui, Motu Iti y Motu Kao Kao, que son pequeñas formaciones moldeadas por el viento y el mar, de difícil acceso, por lo cual, se encuentran en plena ausencia de presencia humana.

Pero si bien no es un espacio habitado, no quiere decir que esté exento de vida, por el contrario, en ellos habitan las especies más importantes de la tradición Rapa Nui, como las aves marinas, y no es casualidad que frente a ellos se ubique la Aldea Ceremonial de Orongo, cuna del Tangata Manu o culto al Hombre Pájaro.

La Corporación Nacional Forestal CONAF Isla de Pascua y la Universidad Andrés Bello firmaron un convenio el año 2013, para que el candidato a doctorado Marcelo Flores realizara su tesis doctoral en el registro, levantamiento de información y monitoreo de las aves marinas en Isla de Pascua. El biólogo marino y especializado en ornitología, a raíz de este interés especial por las aves llegó a plantear su tesis instalando una sencilla pregunta: ¿Que pasó con las aves marinas en Isla de Pascua?.

Si bien la tradición oral habla de una isla habitada por aves como el Tavake, Makohe, Kena y Manutara, ciertamente la información existente es escasa o muy vaga, las investigaciones existentes estaban desactualizadas y no daban cuenta exacta de las especies, cantidades, hábitos y comportamientos de las aves y especialmente de los actuales lugares de avistamiento. Por ello esta tesis doctoral fue acogida por la Oficina Provincial de Conaf Isla de Pascua y trabajada en conjunto con los guardaparques del Parque Nacional Rapa Nui, pues el interés de todos estaba puesto en preservar el patrimonio natural de este territorio.

Para Marcelo Flores, esta investigación es hacer ciencia de la más básica, saber cuánto y que es lo que hay en un ecosistema acotado, “De las islas oceánicas chilenas es muy poco lo que se sabe, aun cuando de ellas Juan Fernández, por su cercanía y porque es habitada, es la que tiene mayor información sobre aves marinas y terrestres, pero si sacamos a Juan Fernández y nos quedamos con Sala y Gómez y Rapa Nui, podemos decir que es muy poco lo que se sabe de las aves en ellas o su información no está actualizada. Rapa Nui por su conectividad marítima y aérea ha sido visitada desde 1914 a la fecha por investigadores, que principalmente han hecho un registro de que es lo que hay y cuanto hay, y en este caso mi intención es poder actualizar lo que la historia ha registrado”, señalo.

La colaboración del Cuerpo de Guardaparques de Conaf Isla de Pascua ha sido fundamental al momento de poder registrar la información, ya que ellos tienen un acabado conocimiento del territorio, los lugares por donde transitar, la comprensión cultural de la isla, que es fundamental a la hora de transitar por donde pocos pueden acceder. La constante posibilidad de estar presente y en contacto con las especies que se han reconocido tanto en los Motu, como en otros sectores donde se registran avistamientos de colonias de aves marinas, es un trabajo fundamental para el monitoreo de ellas. En este sentido los principales colaboradores de la investigación son los guardaparques Pedro Lazo y Graciela Campbell, quienes en conjunto con Marcelo Flores llevan un registro acucioso de los nidos y especies que aún realizan el proceso reproductivo en los islotes.

Las investigaciones, que a la fecha han terminado su etapa de recopilación de datos en terreno, determinan en principio, que la avifauna marina en Rapa Nui ha tenido una importante baja reproductiva y en este fenómeno se ven involucradas varias especies introducidas, como por ejemplo, ratas, el Tiuque o Manu Toke Toke, perros, gatos y especialmente hormigas, por ello desde ahora se debe definir el impacto da cada una de estas especies y poder establecer como minimizar su presencia en beneficio de la reproducción de las aves marinas.

Como segunda conclusión, se establece que en base a la información que se tiene sobre los Motu y específicamente de Motu Nui, éste registra una riqueza de especies que es única y aun cuando ya es un espacio protegido, debe tener un orden de protección mucho mayor, pues el nivel de perturbación que generan ciertas actividades relacionadas con economía propia de la isla a las colonias de aves presentes, son determinantes a la hora de la anidación y crianza de un huevo, polluelo o volantón.

Pero a partir de estas conclusiones surgen otras preguntas que quizá necesitan de prontas respuestas. Si bien existe una cantidad y diversidad de especies en Motu Nui, ¿por qué la cantidad de individuos es tan baja? y/o ¿Por qué no hay más aves en Rapa Nui?.

Para Flores y su equipo, estás preguntas se le han presentado durante el recorrido de la investigación, así lo señala, considerando que se puede establecer que existe alimento y espacio para la nidificación, “suponemos que alimento hay y espacio físico también. Cuando uno está en Motu Motiro Hiva (I.Sala y Gómez) se ven cientos de aves en un islote muy pequeño; en Isla de Pascua vemos una variedad de especies, pero en un número de individuos muy reducido y por ello queremos saber el por qué” expresó.

Las aves marinas son parte de un ecosistema y si bien las situamos en el aire y se reproducen en tierra, la mayor parte de su vida la pasan en el mar, por ello no las podemos extrapolar de dicho lugar. Sitios como los islotes de Isla de Pascua son reservas importantes de vida que en algunos casos son únicas y sin ellas, parte de este ecosistema se pierde y lamentablemente no se puede recuperar.

Por ello investigaciones como éstas entregan además de un valor científico, una revalorización de un patrimonio cultural, un volver a mirar en forma consiente la importancia que significa tener respeto a aquellas especies con las que se convive a diario, su vulnerabilidad frente a los cambios de hábitat y, asumir que lugares como Rapa Nui, son realmente significativos.