La huella de carbono en Rapa Nui y acciones para mitigar sus efectos

Con el progreso y la industrialización, las pequeñas villas y pueblos del mundo globalizado han crecido de manera exponencial, lugares que albergaban pequeñas manifestaciones de vida comunitaria, se han transformado en espacios urbanos complejos y algunos evidencian clara sobrepoblación.

Jueves 29 de Septiembre 2016

Isla de Pascua no ha sido la excepción, desde la llegada de sus primeros habitantes hasta la actualidad, la pequeña isla en medio del Pacífico ha sufrido cambios dramáticos y hoy se encuentra en un serio estado de vulnerabilidad. Su falta de vegetación, la exponencial llegada de visitantes, el crecimiento económico, el transporte asociado y otros factores del desarrollo contemporáneo están dejando rastros no muy favorables para el medio ambiente.

A nivel mundial un concepto aparece con fuerza, y es parte de las iniciativas para hacer conciencia en nosotros de nuestro paso por el planeta. Es la llamada HUELLA DE CARBONO.

En términos sencillos, la huella de carbono se define como la totalidad de gases de efecto invernadero emitido como resultado directo e indirecto del quehacer de un individuo, organización, evento o producto.

En Isla de Pascua entre los años 2010 y 2013, el Instituto de Estudios Urbanos, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, con apoyo de la Embajada Británica, realizó estudios respecto a la huella de carbono. Dicho proyecto se enfocó -en primera instancia- en medir los efectos de los combustibles en la isla y posteriormente se generó una propuesta para mitigar dicho impacto, con la colaboración de la Oficina Provincial de la Corporación Nacional Forestal CONAF y de otras instituciones presentes en el territorio.

Ninoska Cuadros Hucke, jefa provincial de CONAF Isla de Pascua, resume las acciones realizadas por este proyecto: “en primera instancia fue medir la cantidad de huella de carbono con que cada persona aporta a la isla y en una segunda etapa, se incluyó las medidas de mitigación para la disminución de esta huella, a partir de la reforestación. Esto quiere decir, con cuantos árboles debiera aportar una persona a la hora de visitar Isla de Pascua. Es una forma muy clara y didáctica de entender cómo contaminas y cómo puedes ayudar a descontaminar”, señaló.

Uno de los principales objetivos hoy en día, corresponde a realizar un turismo con base sustentable, en dónde el turista esté consciente de la vulnerabilidad de la isla y que la empresa turística trabaje en generar servicios más amigables con el medio ambiente. En este sentido, el proyecto planteado para la mitigación de la huella de carbono encuentra sustento, por su diseño de integrar a toda la comunidad, compuesta de residentes y visitantes.

Entre las medidas que se plantearon para mitigación de la huella de carbono, claramente la reforestación ocupa un lugar fundamental, pues su beneficio recae directamente en la recuperación del ecosistema, proporcionando mayor estabilidad en el suelo y las capas vegetales, ayudando en la recuperación y conservación de especies endémicas, y generando en la comunidad un sentido de pertenencia junto con la responsabilidad ambiental con su territorio, y por ende, con el planeta.

Actualmente Elsa Nahoe, es jefa de área en la Oficina Provincial de INDAP y durante los años 2010 a 2012, participó activamente en la realización del Proyecto de Mitigación de la Huella de Carbono en Isla de Pascua. Ella señala que las particularidades de la isla, referentes a sus condiciones especiales, como energía, territorialidad, uso de recursos fósiles, vulnerabilidad ecológica entre otras, hace muy necesario pensar en aportar de alguna manera en la descontaminación y por ende en la reforestación como medio efectivo y amigable.

Nahoe señala que, “Luego de establecer la problemática de la sobrepoblación de la isla y sus efectos, como también el consumo de los recursos naturales, se propone medir cuales son los gases de efecto invernadero que genera la isla en cuanto al consumo de la población, gasto energético, traslados aéreos y marítimos, buscando propuestas para la mitigación y compensación de esta huella”. Complementa esta explicación indicando que “estas acciones son un paso concreto en el trabajo para mitigar los gases que emitimos a la atmosfera, con la finalidad de concientizar a la comunidad de los efectos del calentamiento global a nivel mundial y poder tener un tratamiento de las actividades como el turismo, más sustentable”, finaliza.

No se puede pasar por alto el actual estado de Isla de Pascua y su importante desequilibrio ambiental. Zonas tan reconocibles como Poike, evidencian el deterioro provocado por la erosión, la disminución de la avifauna en lugares donde antes se las aves se avistaban con facilidad y en algunos casos la extinción de especies, hacen necesario poner urgencia en propuestas que conlleven a la recuperación de la biodiversidad de la isla.

Es fundamental pensar en que lo planteado en estos estudios no tiene fecha de término, es un trabajo que se puede realizar en forma constante. Además, la inclusión de la comunidad en la problemática ambiental de Rapa Nui y del planeta, resulta ser una acción que potencia el avance y perfeccionamiento de estas iniciativas, obteniendo mejores resultados y finalmente, despertando conciencia y responsabilidad ambiental, tanto en aquellos que residen en Isla de Pascua, como en quienes la visitan.